miércoles, 28 de abril de 2010

DIEGO CURUBETO Y EL FILM HEAD, DE BOB RAFELSON



Cuando el cine se veia en LSD


Por Diego Curubeto


Hubo una época, cuando no había dvd, que lograr ver algunas películas podía hacerse muy difícil. Hay algunas películas en especial que yo traté de conseguir de todas las maneras posibles. Y hay una en particular, que empieza con una de mis escenas favoritas, y que vi en un VHS muy malo, que fue lo que pude conseguir. Era un VHS probablemente grabado en NTSC de la televisión norteamericana, sin subtítulos, cuando yo todavía no sabía muy bien inglés. Puede ser que no haya entendido demasiado de la película, pero la verdad es que tampoco había mucho que entender.

La película es un film de culto llamado Head, del grupo The Monkees, y estaba dirigida por Bob Rafelson y escrita por Jack Nicholson, y la escena que más me gusta es la inicial. Siempre me pareció un modo fascinante de empezar una película.

Head empieza sin títulos, y la escena es más o menos así: hay unos militares inaugurando un puente. Los militares están por dar el discurso de inauguración, pero algo no les anda bien con los micrófonos, que empiezan a hacer ecos molestos y ruidos estridentes. En eso aparece un hippie seguido por otros tres pelilargos. El primero se tira del puente, y los otros lo siguen. Cuando caen al agua empieza a sonar una canción memorable, titulada “Porpoise Song”, tal vez la mejor de toda la película y la menos relacionable con el estilo más frenético de los Monkees. Pero el asunto es que la canción suena mientras los Monkees están en el agua nadando y persiguiendo a una sirena. Luego nos enteramos de que están en medio de un sueño. Esa escena es una cosa muy rara y muy larga, la imagen está solarizada y quedaba muy psicodélica, iba muy bien con la canción, que creo que era de Carole King. La película era una cosa totalmente incoherente con muchos clips que más tarde fueron copiados muchas veces.

Nicholson escribió Head como una especie de delirio de su época, y está filmada siguiendo la estética psicodélica de los ’60. No tiene un guión muy coherente, sino que es más bien una serie de escenas inconexas hilvanadas de alguna manera rara. Y es de esas películas que se veía como uno ve a veces las películas de rock en video: poniendo cachos, adelantando partes, salteándose escenas para ver la próxima secuencia musical. Sólo que, como con el VHS –que no tiene selección de escenas como el DVD– uno empezaba por el principio, siempre que ponías esa fabulosa secuencia inicial te quedabas viéndola hasta el final sin avanzarla.

Aquella vez que vi Head en un video bastante malo yo tendría ya unos 18 años. Ya estudiaba cine, había empezado a los 15, así que era un poco grandulón, pero a los Monkees los seguía desde chico, a través de la serie que pasaban en televisión. Los Monkees eran como unos beatles americanos bubblegum, de temas rapiditos. La película llegó cuando estaban al final de su carrera, a punto de separarse, como un coletazo de la serie. Y que la dirigiera alguien como Bob Rafelson era un fenómeno común en su época: él había dirigido varios capítulos del programa televisivo, pero esto era una cosa aislada en su filmografía. Era habitual que un director que hoy es prestigioso y que ha hecho cosas de todo tipo, empezara su carrera dirigiendo una película de rock. A partir del éxito de Help y A Hard Day’s Night, o antes incluso, con las películas de Elvis, se había vuelto una parte fundamental del merchandising rockero que un músico tuviera su propia película. En este caso, los Monkees ya habían nacido como un producto; a mí me gustaban mucho, pero mucha gente los desmerecía porque eran “prefabricados”.

Una de las cosas que me confirmó la película fue que la mejor psicodelia cinematográfica es la berreta, esa que se limita a solarizar las imágenes sin más, en lugar de tratar de volverse más sofisticada y pretenciosa. Las películas de la época tendían a un montaje rápido, pero esta escena tiene un montaje distinto, lento, con esa canción que es de lo más antimonkees, más pausado, bien de clima onírico. Durante mucho tiempo traté de conseguir la banda de sonido, y un día me la regaló Rodrigo Fresán. El sabía lo mucho que me gustaba la película y me la consiguió, y hoy la tengo como un tesoro.

Head (Bob Rafelson, 1968)





El cuarteto de pop rock The Monkees fue creado para la televisión norteamericana en 1966, por Robert “Bob” Rafelson y Bert Schneider, quienes reconocieron haberse inspirado en la película Anochecer de un día agitado. Los miembros de la banda eran los norteamericanos Micky Dolenz, Michael Nesmith, y Peter Tork y el inglés Davy Jones, y la serie que protagonizaron se emitió entre 1966 y 1968. En ese tiempo también hicieron numerosas presentaciones en vivo, y siguieron editando discos hasta 1970. Entre sus mayores éxitos se cuentan las canciones “I’m a Believer”, “(I’m Not Your) Steppin’ Stone”, “Last Train to Clarksville” y “Pleasant Valley Sunday”. Para su tercer álbum, Headquarters (1967), los miembros de la banda escribieron y grabaron la mayor parte de su propio material, decididos a ganar cierta autonomía y a ser tomados en serio a pesar de haber sido concebidos para un programa televisivo. El álbum se convirtió pronto en número uno, pero fue desplazado un mes más tarde por Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band.

Head, la película, fue realizada cuando la serie de TV llegaba a su fin. Escrita por Jack Nicholson, fue el debut en la dirección cinematográfica de Rafelson, quien luego haría Mi vida es mi vida, Castillos de arena y El cartero siempre llama dos veces (todas con Nicholson), entre otras. La película, que está llena de parodias a distintos géneros, también tematiza de manera explícita la condición de “imagen manufactura” de los Monkees, que pasan parte de la película tratando de escapar una caja (que simboliza la televisión). En el film aparecen Jack Nicholson, Dennis Hopper, Frank Zappa (la actriz de los éxitos playeros), Annette Funicello, Sonny Liston, Teri Garr y Victor Mature.

La banda sonora incluía el tema de Harry Nilsson “Daddy’s Song”, “Circle Sky”, de Michael Nesmith, y “Porpoise Song”, la canción que, como recuerda Curubeto, era efectivamente de Carole King (y Gerry Goffin). El entusiasta encargado de compilar el soundtrack en un disco fue Jack Nicholson, quien incluyó fragmentos de los diálogos de la película entre las canciones.

1 comentario:

elinfierno dijo...

y si lo dice curubeto lo vemos XD