martes, 26 de mayo de 2009

TANGO:INGLATERRA VIVE UN BOOM DE AMANTES DEL BAILE TANGUERO



“Hoy Buenos Aires es la Meca”

En clubes de toda Gran Bretaña se juntan pequeñas multitudes a ensayar cortes y quebradas. “Hay milongas cada noche de la semana, y hay tango en todo el país: es algo realmente grande”, dice Paul Bottomer, bailarín profesional y profesor.

Por Andrew Johnson

Es, como podría esperarse de sus creadores latinoamericanos, sexy, apasionado y dramático. Y ahora el tango, que ha seducido por décadas a amantes de la danza de todo el mundo y disfruta en el último par de años de un boom mundial, puede ser reconocido como uno de los más grandes logros culturales de la humanidad. La Unesco, el cuerpo de Naciones Unidas que busca resguardar la herencia cultural, se reunió la semana pasada para considerar darle al tango el status de protección cultural solicitado por la Argentina y Uruguay, que combinaron sus fuerzas a pesar de no estar del todo de acuerdo sobre el rumbo de la evolución de su danza.

En Gran Bretaña se ve un notorio crecimiento en el número de personas seducidas por el tango, en clubes de todo el país donde cientos de hombres y mujeres se enzarzan en un apasionado abrazo signado por la a menudo lastimera música sudamericana. Es tal el encanto global que los obsesivos ingleses de la danza están viajando a Buenos Aires, la disputada cuna del baile que se desarrolló en los burdeles de la ciudad en el siglo XIX: por su parte, Uruguay sostiene que el lugar de nacimiento fue Montevideo. Aun los menos ambiciosos fans británicos están preparados para viajar por su país o a Berlín, Suecia, Francia, Estados Unidos, Holanda y Noruega, para ensayar algunos pasos con un maestro. Steve Morrall, organizador de eventos tangueros y lecciones para su compañía Tango UK, dice que los números se han incrementado notablemente en los últimos cuatro o cinco años. “Tanto, que somos capaces de sostenernos con este único ingreso”, dice. “Hace algunos años, mi esposa y yo pasamos un mes en Buenos Aires, para zambullirnos por nosotros mismos en esa cultura. Dos años atrás alguilamos una nave y llevamos a sesenta bailarines en un crucero de tango por el Nilo con dos maestros argentinos.”

El ex campeón mundial de tango Paul Bottomer, que ahora dirige una escuela llamada Dance Matrix, dice que la atracción del baile radica en su “intimidad segura”. “Hoy en Londres hay milongas cada noche de la semana, y hay tango en todo el país: es algo realmente grande. Se puede sentir la emoción de la música, con una danza muy íntima. El ‘abrazo’ tiene un grado de intimidad, pero a la vez de respeto por tu compañera. Es un diálogo: uno improvisa los pasos dentro de un esquema.” Jim Bedford, de 73 años, se embarcó en el asunto seis años atrás. “Había vuelto de Barcelona, donde voy tres meses al año”, dice. “Allí alquilo un piso, sobre todo para bailar tango. Estuve en Buenos Aires y por toda Europa, pero también en Southampton, Bristol y Oxford, para bailes de una noche. Es la unión de dos extraños a través de la música.” Bedford es también un habitual del festival Tango Mango en Devon, que se realiza cuatro veces al año y atrae a cientos de bailarines de todo el mundo.

Kim Schwartz, que abandonó su carrera legal en Londres para pasar cuatro años en Buenos Aires estudiando el baile, es ahora una maestra que vive en la capital inglesa. “Cuando empecé, once años atrás, había muy pocos profesores en Londres. Parecía más bien una cosa para excéntricos”, recuerda. “Ahora es algo mucho más ‘mainstream’, que llega a todas las edades. Si uno mira la cantidad actual de profesores de tango, se da cuenta que se ha vuelto un fenómeno masivo. Buenos Aires es la Meca, pero se puede ir a bailar a cualquier lado, de Grecia a Alemania. La gente va a buscar un profesor en especial, o solo a bailar con gente que está fuera de su comunidad tanguera habitual.” La Unesco dará a conocer su decisión final en septiembre.

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