martes, 28 de julio de 2009

BERNARDO CAPPA Y EN PRESENCIA DE UN PAYASO, DE INGMAR BERGMAN



ESCENA DE PELICULA FAVORITA

Fantasma en el paraíso

Por Bernardo Cappa

Decidí escribir sobre la película En presencia de un payaso de Ingmar Bergman, me la recomendó Federico León en la presentación de un libro, Teatro de la desintegración, en el que se publicaron obras nuestras. Cuando me pongo a escribir me doy cuenta de que no me la acuerdo bien, hago el ejercicio de recordarla mientras escribo, pienso que tal vez lo mejor sería escribir sobre una película que me acuerde más, pero esta película me impactó muchísimo. ¿Qué fue lo que me impactó de la película? Hay una escena cerca del final, donde actúan una película que no pudieron terminar de proyectar. Esa escena condensa lo que hace que me apasione el teatro, lo fallido, lo berreta, lo que no sale del todo bien, pero se hace como consecuencia de una necesidad insoportable. Eso hace que yo ahora quiera escribir sobre la película, en verdad sobre la obra de teatro que hacen dentro de la película sobre una película. Escribo para recordar esa escena, escribo para recordarme lo que hace que me apasione hacer teatro, porque siempre hay para distraerse y olvidarse para qué carajo uno se junta en lugares bastante sórdidos a hacer esas ridiculeces que hacemos y llamamos teatro, pero que cuando vamos a los lugares donde se dice que se hace teatro en serio y esa gente que lo hace sabe porque leyó mucho y estudió en universidades que les dieron el saber, nos aburrimos mucho, mucho, mucho. Y cuando la desazón vuelve a instalarse en nuestros corazones porteños, otra vez viene bien recordar esta película y ponerse a ensayar cualquier cosa, porque seguro nos estará mirando una vieja vestida de payaso con las uñas muy largas, con ganas de llevarnos a su circo infernal. Por ahí, si nos ve ensayando, nos deje un rato más.

Voy a describir una escena cerca del final de la película, la voy a escribir como me la acuerdo.

Un hombre está por presentar la película que recién terminó de filmar, se llama Carl y estuvo internado en un psiquiátrico por haber intentado matar a su mujer. Hay otra escena que viene a cuento y es este tipo cogiéndose por el culo a una vieja disfrazada de payaso que al mismo tiempo pone un disco, es tan poderosa la imagen que el símbolo se vuelve real y creemos haber conocido a la muerte. Ahora está en su pueblo. Después de los primeros minutos de proyección se produce un incendio en un interruptor de luz del cine y se arruina la cinta. Cuando se están por ir todos de la sala el otro que estaba en el psiquiátrico dice que el teatro es un ritual y que ya que están todos ahí por qué no actúan lo que falta de la película, todos aceptan, una extraña excitación circula entre los presentes. Se preparan, ponen un teloncito, alguien sostiene un sol de utilería, se organiza el espacio para representar la película, comienzan a actuarla. La película que tanto les costó filmar es ahora actuada delante de la gente que vino a verla pero ya no es aquella película, es otra cosa, es una excusa para que suceda teatro. La película adentro de la película trata sobre Schubert, sobre los últimos días del compositor. Carl llama haciendo de Schubert a la mujer que toca el piano, ella no sabe qué hacer, porque mientras se proyectaba la película tocaba el piano en vivo, ahora debe hacer de la novia de Schubert, para eso debería dejar de tocar, Carl deja de hacer de Schubert e insiste, ella deja de tocar el piano y hace de la novia de Schubert, Carl vuelve a ser Schubert. En un momento hay un intervalo y una mujer que está en la platea pide permiso para leer algo, es la hermana de Carl. El se distrae y ve a la mujer vieja vestida de payaso y llora, se interrumpe la función, la hermana se le acerca y le pide que siga, él sigue, la vieja lo mira y sonríe, cínica. Termina la representación y la gente comienza a salir, Carl los saluda, una mujer le dice muy lindo todo pero me quedé dormida, y un último personaje le dice: muy lindo sin embargo debo decirle que me gustó más la representación teatral que la película.

Ese último personaje soy yo. Me encuentro ahí diciendo eso. Es lo que pienso. A mí me gusta el teatro así. Es más, para mí el teatro es eso. Unos tipos sosteniendo un pedazo de madera mal pintado de amarillo, guiñándome un ojo y diciendo es el sol. Conscientes de que están fracasando, y es esa conciencia lo que vuelve poético el acto, los tipos se dieron cuenta de que la vieja payaso está entre la gente, haciéndose la boluda, los tipos nos guiñan un ojo para que nos demos cuenta de que estamos vivos.

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