jueves, 9 de abril de 2009

EVA MENDES EN CINE X 2


EVA MENDES EN CINE X 2

Todo sobre Eva

Por Mariano Kairuz

Todo por un pezón. Un pezón fugaz, en blanco y negro y levemente desenfocado. Pero, un pezón de Eva Mendes. El mismo que se tapa con una mano en esta foto; la razón por la que la televisión norteamericana dejó de emitir la publicidad de un perfume de Calvin Klein. La censura del aviso, que por supuesto puede verse completo, pezón y todo, en YouTube, generó una pequeña y a esta altura no del todo creíble polémica que obviamente redundó en promoción para la marca y para su protagonista, que retoza en una cama, sola. Nada mal para la chica que divide su tiempo entre películas en las que suele tocarle el papel de sex bomb nuclear, y sesiones de fotos para otras marcas enormes (Revlon) y revistas millonarias de Estados Unidos y Europa. Como la Vogue italiana, que este año tuvo la perspicacia de convertirla en una suerte de Sophia Loren desatada.

Hija de cubanos, nacida hace 34 años en Miami, criada en Los Angeles e iniciada en el mundo de la actuación casi por accidente, Eva Mendes viene naturalmente asociada a la idea de desnudo en un cine en el que escasea el erotismo. Desnuda apareció, hace siete años, como novia del policía corrupto Denzel Washington en Día de entrenamiento, y así se la volvió a ver este año en una escena mínima y contundente al principio de (el film de policías y clubes nocturnos en los ’80) Los dueños de la noche. En el medio hizo pareja con Will Smith (Hitch), fue novia de superhéroe freak de la Marvel (Ghost Rider) y filmó entusiasmada para Robert Rodríguez y los hermanos Farrelly. Este es su momento: a punto de estrenar la prometedora adaptación de la historieta The Spirit, de Will Eisner, y la remake de Un maldito policía (de Ferrara, ahora por Herzog), está más presente que nunca. A principios del año tuvo otro pequeño escándalo alrededor de su presunta internación en una clínica (la Cirque Lodge, en Utah) para tratamiento de adicciones, que se negó a confirmar o desmentir y que le valió innumerables entrevistas, en las que tuvo oportunidad de opinar sobre cómo es hora de que las chicas latinas de Hollywood dejen ser vistas apenas como la próxima JLo o Salma Hayek para empezar a pensar en un cine auténticamente norteamericano y multiétnico. Y además de su aviso censurado para CK, le puso el cuerpo a la campaña contra el uso de pieles de animales de la organización PETA (sigla en inglés para “Gente por un tratamiento ético de los animales”), que es la que agracia esta página.

Mientras esperamos The Spirit, la tendremos en cartel en dos estrenos simultáneos: en Todo sobre las mujeres, con una breve pero significativa intervención como la zorrita-con-curvas que se roba al marido adinerado de la acomplejada Meg Ryan, y con el protagónico (y su debut como productora) de La muerte en directo, como una ejecutiva voraz que inventa el último de los reality shows televisivos: una ruleta rusa para salvarse o matarse en cámara en vivo y en directo.

Así que es eso: ir a verla en lo que haya en el cine, o quedarse y recurrir a Internet, a alguna de sus películas buenas o a las revistas, y dejarse hipnotizar por ese pezón escurridizo y prohibido.

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